Fuentes primarias, no resúmenes. Una afirmación jurídica solo aparece aquí si hemos leído nosotros mismos su tenor: la ley consolidada, EUR-Lex, los documentos publicados por la autoridad competente. Cada artículo termina con una lista de fuentes que indica el precepto exacto, un enlace y la fecha de consulta. No tomamos nada de blogs ni de páginas de despachos. No es coquetería: dos veces en este proyecto hubo que retirar una afirmación adoptada así.
Mediciones propias, no estimaciones de mercado. Las cifras sobre barreras, esfuerzo de subsanación y cookies proceden de ejecuciones de nuestra propia herramienta sobre sitios reales y públicamente accesibles. Fecha, alcance y método constan en cada artículo. Cuando una muestra es pequeña, lo decimos: entonces muestra dispersión y patrones recurrentes, no una media de mercado.
Ningún nombre de los sitios medidos. Damos el sector y la cifra, nunca el dominio. Una lista de nombres con recuentos de defectos se lee como una clasificación, y una clasificación se convierte pronto en un juicio sobre la empresa ajena. Eso no nos corresponde: una comprobación automática cubre solo una parte de los criterios, y cada medición es la instantánea de un único día.
Hallazgos, no veredictos jurídicos. Describimos lo que se ha medido. No decimos que un sitio infrinja una ley, ni siquiera cuando parece evidente. Y tampoco certificamos lo contrario: un certificado de conformidad sería tanto una afirmación jurídica sobre una empresa ajena como lo sería una acusación.